La ciudad y la promesa  

Por Juan Carlos Franco 

Toda ciudad es una promesa. Habitándola existe la posibilidad de reconfigurarla, de pensar lo que sería de haberse construido todo lo que alguna vez ha sido propuesto: de imaginar una ciudad que nunca fue. Eso es Ciudades imposibles.

La Compa√Ī√≠a Opcional dirigida por Aristeo Mora de Anda combina una investigaci√≥n arquitect√≥nico-urban√≠stica y la intenci√≥n de despliegue pl√°stico que han acompa√Īado sus obras pasadas. El resultado es una pieza que busca dialogar con la ciudad donde fue creada e incidir en su realidad, sobre todo en los cuerpos de los que la habitan.

La obra est√° dividida en dos segmentos. Primero una exposici√≥n, la Colecci√≥n Fantasma, que despliega maquetas y planos de los proyectos arquitect√≥nicos y urban√≠sticos abandonados, incluso algunos sin comenzarse. Junto con objetos hallados¬†in situ, es una elaboraci√≥n sobre el¬†objet trouv√©: publicidad inmobiliaria, escombros, canicas, incluso vestigios arqueol√≥gicos. Enseguida se construye una ficci√≥n, la de Esteban, un tapat√≠o de 34 a√Īos que descubre los cuentos donde su abuelo narra los cambios dr√°sticos en la ciudad: la Cruz de Plazas, el Hospicio Caba√Īas, la Avenida Vallarta y el Parque Morelos. El siguiente segmento es una ‚Äúpel√≠cula en vivo‚ÄĚ, la representaci√≥n de la historia ficcional de una familia que habita en la Villa Panamericana, el complejo inmobiliario que habr√≠a de desarrollarse despu√©s de los Juegos Panamericanos de 2011 y que nunca se concret√≥.

Hay en¬†Ciudades imposibles¬†una voluntad de potenciar la tensi√≥n entre presencia y ausencia. Aunque el √©nfasis no est√° en lo pol√≠tico, se materializa entre los objetos exhibidos. Un peri√≥dico reza, por ejemplo, ‚ÄúPrometi√≥ y no cumpli√≥‚ÄĚ refiri√©ndose al alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, y su v√≠nculo con la demolici√≥n de la Unidad Modelo. Tambi√©n existe entre los recuentos orales de los Juegos Panamericanos. Sin embargo, tambi√©n se implica en el contexto que trasciende la escena, como el dato ausente de que la Villa Panamericana cost√≥ mil 400 millones de pesos de los cuales el gobierno de Jalisco aport√≥ 587 millones de pesos y ahora paga un mill√≥n al mes para mantenerlo en pie.

La pieza se soporta en el rigor t√©cnico que permite anclar en lo pl√°stico buena parte de la teatralidad de la puesta: la precisi√≥n y la calidad del dise√Īo sonoro, de iluminaci√≥n y mobiliario, as√≠ como del video grabado y en directo fundamentan la obra de manera estimulante. La obra encuentra en este rigor los recursos que magnifican la tensi√≥n presencia-ausencia que es el centro de la obra: el despliegue de los materiales frente a la voz espectral de los altavoces, el entramado ambiguo entre la actoralidad y la no-actoralidad, as√≠ como el puente entre la construcci√≥n audiovisual y la esc√©nica. Mientras la grabaci√≥n en vivo de los objetos presentes remiten a lo que se est√° narrando en ausencia ‚ÄĒcomo si formaran parte de la casa construida en la ficci√≥n‚ÄĒ en la proyecci√≥n de video el entrevistado est√° en pantalla y el que hace las preguntas en escena.

Este dispositivo evoca la m√≠mesis aristot√©lica. ¬ęNo corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podr√≠a suceder, esto es, lo posible seg√ļn la verosimilitud o la necesidad¬Ľ, leemos en la¬†Po√©tica.¬†La pieza enfatiza esta posibilidad de la verosimilitud mediante la dramaturgia de Mar√≠a Cecilia Guelfi y del rigor t√©cnico.¬†Ciudades imposibles¬†es, en este sentido, la obra m√°s po√©tica de la Muestra, un ejercicio radical sobre la historia, sobre¬†lo que es, para dar cuenta de¬†lo que pudo haber sido: una puesta en ficci√≥n del documento, de la ciudad y de los que la habitan. Frente a la pol√≠tica ‚ÄĒy la est√©tica‚ÄĒ del progreso que ha instalado el capitalismo tard√≠o, este trabajo plantea una est√©tica del desarraigo que la Compa√Ī√≠a Opcional ya hab√≠a desarrollado en las dos versiones de¬†Los encuentros secretos, una revisi√≥n concreta de la experiencia del ser despose√≠do frente a lo que nos ha sido dado. ¬ŅDe qui√©n es esta ciudad que es m√≠a?, parece preguntarse la obra constantemente. Las repuestas son provisionales.

Traer una puesta en escena creada para un sitio espec√≠fico a la Muestra Nacional de Teatro es, en cierto modo, desvirtuar la potencia misma de la obra, no s√≥lo en cuanto a la construcci√≥n espacial sino a la relevancia en su contexto. En Guadalajara, la experiencia empieza en el Museo de la Ciudad, donde la Colecci√≥n Fantasma es una intervenci√≥n al acervo permanente del recinto; contin√ļa con un recorrido de 600 metros de este espacio a Larva, que hasta finales de los 90 fue un cine y donde se desarrolla la pel√≠cula. Los primeros dos segmentos son orientados por una audiogu√≠a que susurra las historias a los espectadores. En el tr√°nsito del museo al ex cine se resuelve, de un tajo ir√≥nico, la tan discutida pregunta sobre la pertinencia de este trabajo en un museo y no en un teatro.

Si bien la obra act√ļa sobre la ciudad que la acoge, sobre la que fue creada, tenerla lejos nos dio la oportunidad de ver una pieza que empuja el lenguaje esc√©nico a niveles donde lo central es una reflexi√≥n profunda y activa sobre eso mismo que la alberga. Mucho se ha perdido en el traslado a otra ciudad, pero ser√≠a peor no tener una obra como √©sta en la Muestra Nacional.

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