Metáfora de un país hundido

Por Araceli √Ālvarez

¬ŅC√≥mo hablarle a una sociedad de un pa√≠s en el cual en los √ļltimos veinte a√Īos m√°s de una docena de exgobernadores han sido investigados por corrupci√≥n? El director David Olgu√≠n lo logra a trav√©s de un trabajo poderoso y contundente en el montaje¬†El inspectordel ruso Nikol√°i G√≥gol, una s√°tira pol√≠tica estrenada en 1836.

El alcalde de un pueblo re√ļne a sus funcionarios para darles una noticia: un inspector llegar√° de inc√≥gnito en los pr√≥ximos d√≠as, no se sabe cu√°ndo ni c√≥mo. Incluso puede que ya haya llegado y los est√© observando. El grupo reunido entra en p√°nico porque la ciudad es un caos. La basura inunda las calles, en el hospital los enfermos no tienen medicinas, el juez trabaja entre animales de granja y el supervisor de escuelas no controla sus maestros. En medio de la histeria les anuncian que un extra√Īo est√° hospedado en la posada del pueblo. Inmediatamente todos concluyen que se trata del inspector. Nadie repara en el hecho de que en realidad es un apostador que se qued√≥ varado porque ya perdi√≥ todo su dinero.

David Olgu√≠n respeta el texto y lleva la s√°tira al extremo. El juez del pueblo es la perfecta representaci√≥n del pol√≠tico corrupto ‚ÄĒpanza inmensa, ignorante, torpe e hip√≥crita‚ÄĒ que no teme reconocer que frente al trabajo prefiere cerrar los ojos y estirar la mano para recibir sobornos. Otro ejemplo es la escena cuando cada funcionario tembloroso se presenta ante el supuesto inspector con la finalidad de pasarle dinero ‚ÄĒa veces se les cae ‚Äúsin querer‚ÄĚ, otras se lo dan a modo de ‚Äúpr√©stamo‚ÄĚ‚ÄĒ con la esperanza de que ignore el caos. Al fondo, los dem√°s esp√≠an desde todos los √°ngulos soplando respuestas por si el funcionario al frente queda en blanco o conteni√©ndose de no golpearlo si los est√° delatando.

La obra se desarrolla de manera √°gil gracias al conjunto escenogr√°fico dise√Īado por Gabriel Pascal que permite apreciar distintas escenas que ocurren al mismo tiempo. El escenario est√° compuesto por una pila de sillas de madera que sirven para sentarse, para descargar la ira de los personajes o para subir y bajar a un recuadro en la pared de metal que completa la escenograf√≠a. Hay un detalle que no todos perciben. El maniqu√≠ que acompa√Īa todo el montaje, a veces sentado en el mont√≥n de sillas, a veces asom√°ndose detr√°s de la pared, es G√≥gol.

Pese a que todos est√°n vestidos de traje y sombrero negros con camisa blanca, tienen detalles que los distinguen del otro. Como el color del zapato o corbata. Adem√°s el director logra que cada personaje sea √ļnico y que los actores se entreguen apasionadamente a su figura. Por ejemplo, el actor Enrique Antill√≥n que interpreta dos personajes. Por un lado es el jefe de correos cuyo pasatiempo es revisar las cartas de los pobladores. Su rostro refleja la ilusi√≥n de vidas ajenas mientras lee los secretos de los dem√°s. Momentos despu√©s es el ayudante del supuesto inspector, un pillo hambriento y harto de su amo cuyos ojos se desorbitan si huele comida, monedas o mujeres.

Los nombres de los personajes podr√≠an situar la obra en Rusia, sin embargo tambi√©n podr√≠amos estar en cualquier √©poca y cualquier lugar. El director hace un gui√Īo a la actualidad cuando la hija del alcalde, una joven mimada e infantil, aparece en escena con aud√≠fonos rosas, cantando una canci√≥n de princesa de Disney. El presunto inspector no ha parado de aprovecharse de la confusi√≥n, incluso se compromete con la primog√©nita del alcalde. √Čste y su esposa bailan imaginando su prometedor futuro al lado del ‚Äúinfluyente yerno‚ÄĚ. Mientras los vemos podemos figurarnos a cualquier pareja de nuestra pol√≠tica, que tampoco les importar√≠a vender su hija o su madre por ambici√≥n. Perfectamente podr√≠a ser nuestro Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, que saque√≥ el estado y cuando decomisaron objetos de colecci√≥n encontraron una libreta de su esposa con una plana llena de: ‚ÄúS√≠ merezco abundancia‚ÄĚ.

En el teatro de David Olgu√≠n no faltan im√°genes metaf√≥ricas que encierran una fuerte cr√≠tica social. En¬†El Inspector¬†los funcionarios entusiasmados por la f√°cil fortuna que promete el matrimonio de la hija del alcalde y de la que esperan ser embarrados, se desenfrenan, se embriagan, se desnudan. La escena culmina cuando del recuadro de la pared aparece el funcionario de panza inmensa ondeando la bandera de M√©xico cual fiesta nacional. Por si hac√≠a falta decirlo, Olgu√≠n subraya que tambi√©n somos ese pueblo ciego, borracho de espect√°culo y de ambici√≥n, √°vido de huir del hoyo que hemos cavado. Despu√©s de 130 minutos el √ļnico silencio que se hace en la sala es al final cuando el alcalde lanza pregunta: ‚Äú¬ŅDe qu√© se r√≠en? ¬°De ustedes mismos!‚ÄĚ.

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