Una Celestina de Juárez 

Por Diana Tejada

El p√ļblico es invitado a entrar a un¬†teibol¬†y sentarse en unas mesas de bar, un ambiente lleno de luces rojas, azules y humo artificial mientras strippers reparten cerveza. El montaje re√ļne al espectador sobre el escenario del Teatro del Bicentenario, donde hay diferentes espacios: una pasarela, un tapanco enmarcado por¬†El Jard√≠n de las Delicias¬†de El Bosco, tres aparadores donde las cortinas tapan y destapan a bailarinas, y una cama en una estructura de dos pisos.

La Celestina¬†es un cl√°sico reinterpretado haciendo alusi√≥n a Ciudad Ju√°rez, dirigido por Perla de la Rosa quien regresa a la 38¬™ Muestra Nacional de Teatro despu√©s de presentar¬†TheNightStalker¬†en Durango 2013. Coincide con la celebraci√≥n del d√©cimo quinto aniversario de la compa√Ī√≠a Tel√≥n de Arena. La directora art√≠stica cuenta con 30 a√Īos de trayectoria y se ha erigido como uno de los pilares del teatro en la ciudad del norte. Su quehacer podr√≠a denominarse teatro en resistencia por la impl√≠cita cr√≠tica social y denuncia a la violencia en una ciudad que ha sido catalogada como uno de los sitios m√°s violentos del mundo.

El joven Calisto vive a la velocidad de sus emociones: es un motociclista que ofrece sus m√°s preciadas pertenencias ‚ÄĒsu moto y su cadena de oro‚ÄĒ a cambio de una oportunidad de estar cerca de Melibea quien lo rechaza. Grita entre l√≠neas que su intenci√≥n es m√°s sexual que amorosa. Todo se percibe carnal a pesar de las rimas, la m√©trica de Fernando de Rojas funciona cuando lo dicen los personajes contempor√°neos, fervientes de la atm√≥sfera nocturna del¬†teibol¬†de Celestina llamado El Jard√≠n del Alcohol.

Interpretada por Perla de la Rosa, la Celestina emula una gitana con una enorme cabellera de rastas, con una fuerte presencia escénica asentada a través de gestos altivos e imponente voz con los que da órdenes y formula conjuros.

La obra cambia de contexto y de √©poca e incrementa su dureza cuando la Celestina juarense respeta el texto original y alude a su negocio de trata de mujeres al decir: ‚Äúnaciendo la muchacha, la hago escribir en mi registro, y esto para saber cu√°ntas se me salen de la red.‚ÄĚ

La entrada de Melibea nos remite al siglo XV al aparecer en un recuadro escenogr√°fico que nos regresa por breves momentos a la convenci√≥n del teatro a la italiana, hasta que ella baja a la realidad de Ciudad Ju√°rez. Este di√°logo de √©pocas se hace posible a trav√©s del vestuario, dise√Īo de Rosario Gonz√°lez y Guadalupe de la Mora.

Celestina convoca al demonio Plut√≥n para que Melibea cambie de parecer y favorezca los deseos sexuales de Calisto. √Čl agradece a la alcahueta d√°ndole su cadena de oro, misma que no quiere compartir con Sempronio y P√°rmeno. Como escarmiento matan a ‚Äúla puta vieja‚ÄĚ y cometen el primer feminicidio de la obra, que desencadena los homicidios de Sempronio, P√°rmeno y Calisto. Sucede a Celestina una de sus ‚Äúhijas‚ÄĚ y Melibea se entrega a la profesi√≥n m√°s antigua que existe.

A pesar de tratarse de una casa de encuentro sexual, Perla de la Rosa encomienda a los hombres a realizar los desnudos, mientras que las mujeres bailan y participan del sexo sin desvestirse por completo. En conjunto logran una estética decadente y desaseada, inherente a un teibol clandestino.

Hay un ciclo que se repite, una fidelidad ciega a la matrona mayor a pesar del abuso y una tragedia que cuaja, no por tratarse de un cl√°sico de la literatura teatral sino por el contexto mexicano que se plantea.

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