Una migración más visual, que empática

por Juan Carlos Araujo Boyce | 23 nov, 2019

Una puesta en escena visualmente atractiva da voz a la problemática de millones de migrantes.

Cuatro jóvenes centroamericanos, entre la temprana adolescencia y casi la mayoría de edad, cruzan el río Suchiate como si se tratara de un juego. Entre risas, bromas y una evidente emoción compartida, entonan una canción cardenche mientras palmean sus cuerpos para librarse de los mosquitos. Su objetivo: llegar a los Estados Unidos a tráves de México para reencontrarse con su familia. La realidad: el inicio de un infierno que miles de personas viven todos los días en el vía crucis de la migración.

Los personajes inician su viaje en una balsa representada mediante tablones amarrados a grandes cámaras de neumáticos. Una bruma invade el espacio. Al fondo se proyectan acetatos que dibujan el río con ayuda de la técnica de cine a mano. Del lado izquierdo el músico Christian Galicia recrea sonidos propios de un manglar para componer enseguida un paisaje sonoro con la canción Al pie de un árbol, que el grupo interpreta completa. Esta primera escena logra establecer una atmósfera, aunque hubiera ganado contundencia con mayor brevedad.

Más adelante los cuatro personajes atraviesan el desierto, el que traen a la imaginación del espectador con ayuda de un cajón de madera lleno de arena sobre el que se desplazan. Al fondo del tablado, el mismo desierto se ilustra con imágenes proyectadas. Con cada paso que dan se levanta la polvareda, la que evocan mediante una máquina de humo que inunda el escenario y baja a la butaquería: el cuadro es potente para la mirada.

La vieja rabiosa del norte, inspirada en el libro de Valeria Luiselli Los niños perdidos, nos cuenta la historia de Manu, un chico de más de dieciséis años y sus primas Martha y Patricia que abandonaron sus hogares con la esperanza de reencontrarse con sus familiares en Estados Unidos. A partir de las 40 preguntas que los oficiales de migración aplican a los jóvenes, el dramaturgo Antonio Zúñiga desarrolla un trabajo, entre poético y humorístico, en torno de un tema doloroso.

No quiero estar solo… extraño a mis papás… vine a ver a mi tío Leo… no quiero que mi mamá me olvide… ya no quiero llorar en la noche… son algunas de las respuestas que dan los migrantes a sus inquisidores. Animales salvajes en el desierto, a la deriva de “La Bestia”, ese “gusano de metal” que atraviesa las entrañas del infierno. El viaje a una vida mejor implica abusos sexuales, hambre, agresivos interrogatorios por parte de la policía migratoria y en muchos casos la muerte. El abanico que ofrece La vieja rabiosa del norte, abarca una multiplicidad de temáticas vinculadas a la migración, sin ahondar en ninguna en particular.

Ganador del Programa de Teatro Escolar en Baja California en 2018, el montaje de La vieja rabiosa del norte, –a cargo de la compañía Inmigrantes Teatro y bajo la dirección de Ray Garduño–, es una propuesta más enfocada en la plástica que en la progresión dramática. Con el diseño de espacio de Jonathan Ruiz de la Peña, las proyecciones en manos de Ariadnalí de la Peña, la iluminación de Lupillo Arreola y la musicalización en vivo de Christian Galicia, Garduño recrea con pocos elementos una balsa, un río plagado de mosquitos, un tren en movimiento y un puesto migratorio.

Cuando Martha y Patricia se hallan perdidas en un gélido y amenazante desierto, las actrices se posicionan en el ya antes mencionado cajón de madera, mientras que sus imágenes se proyectan al fondo rodeadas de enormes y feroces coyotes como metáfora de las amenazas que las acechan. El efecto visual es poderoso. Sin embargo el recurso de ilustrar se vuelve redundante y en ocasiones lejos de ayudar, neutraliza su efectividad. Lo mismo sucede con el rap, útil para enganchar al público escolar al que está dirigida la puesta: resulta pertinente en algunos momentos y en otros cae en el exceso. El engolosinamiento diluye la progresión dramática, la capacidad de conexión con los personajes y resta impacto a tan urgente problemática.

Durante el trayecto a la frontera, en medio de la nada que es el desierto, Manu se ha separado de sus primas Martha y Patricia. La desesperación que esto le provoca es marcada por un grito que viene más de la garganta que de la entraña. El miedo que las mujeres rezagadas sienten se deja ver de manera formal en la gesticulación y el movimiento, más que en emociones convincentes.

El joven elenco de La vieja rabiosa del norte conformado por Yeray Albelda, Karen Merchant, Estrella Gómez e Isis Reyes se entrega de lleno en voz y cuerpo al montaje, pero no consigue un vivo trabajo de construcción interna. En un esfuerzo por habitar la multiplicidad de personajes y situaciones, cada uno de los actores juega, se divierte, es cómplice de sus compañeros, canta y baila. Sin embargo, una distancia emocional entre lo que se presenta y lo que se proyecta, aunada al abuso efectista de recursos, entorpece el ritmo y evita una verdadera conexión empática con lo que sucede.

La vieja rabiosa del norte está ubicada en 2014, año del que ofrece datos duros, por lo que requiere actualizarse, ya que las políticas migratorias estadunidense y mexicana han cambiado de manera significativa en tiempos recientes y con éstas, la realidad de la frontera.

El dramaturgo Antonio Zúñiga, originario de Parral Chihuahua, ha tratado temas de marginalidad, abuso, violencia e injusticia, en obras como Medea, Mendoza, La Epopeya de los Recicladores y Los Niños Caballero, esta última también incluida en la programación de este encuentro escénico.

La 40 Muestra Nacional de Teatro en la ciudad de Colima inaugura así sus actividades con un certero acercamiento al pulso nacional: violencia, falta de oportunidades, familias fragmentadas y discriminación. El teatro puede ser un provocador reflejo del imaginario social. La vieja rabiosa del norte, es el inicio de una serie de montajes que prometen ampliar el debate sobre temas urgentes para México y más allá de nuestras fronteras, y mover las consciencias hacia el cambio que tanto se requiere.

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Crédito fotos:

  • Javier Flores
  • Javier Flores
  • Raúl Kigra
  • Raúl Kigra