Retrato de Juárez, entre el convivio y la violencia

por Araceli Álvarez Ugalde | 5 nov, 2018

Una reunión de amigos. Una casa. Ciudad Juárez. Entre alcohol y música cuatro hombres y tres mujeres se divierten y platican sobre la vida a través de las calles, la belleza, la fealdad y la violencia de la ciudad fronteriza. En coproducción con Telón de Arena, Vaca 35 Teatro tiene una sencilla pretensión en Por favor cierra la puerta, gracias: retratar a Juárez, lo cual se logra mediante vivencias de los actores —Laura Galindo, Guadalupe Balderrama, Abril Badillo, Mario Vera, Alan Posada, Rafael Flores y Umberto Morales—en un trabajo de concepción y dirección de Damián Cervantes. La puesta en escena fue estrenada en el íntimo, no convencional Espacio Alternativo, en la ciudad de Chihuahua. Para su presentación en la Ciudad de México se adaptó a un cuarto del Hostal Regina en el Centro Histórico.

La reunión se desarrolla en un departamento de la calle Ramón Corona, es una sala con un par de sillas, una mesa y abundantes cervezas. Sin zapatos ni inhibiciones hablan de la soledad, del amor, de sus recuerdos, del Tec de Juárez, de la Plaza Américas, del viaje a las Dunas, del primer besocierran los ojos, recuerdan, cantan, ríen, bailan, brindan por ellos y por los iconos de la localidad.

Como telón de fondo está Juan Gabriel, el Divo de Juárez, porque en este retrato no puede faltar nada. Alguien describe uno de los videos icónicos del compositor, el de He venido a pedirte perdón, grabado con la actriz Meche Carreño en el bar Noa Noa, otra referencia indispensable de la ciudad mitificada por Juanga”. 

Pero la postal no podía estar ajena a la violencia, triste referente del estado. Primero entre la plática y después para producir un rompimiento a través de la presencia metafórica de la muerte. Una de las mujeres se maquilla frente a un espejo como La Catrina, luego camina al frente, levanta el puño con gesto serio, otros la siguen con sus rostros sin emociones, para envolverse en una serie de movimientos repetitivos.Apenas hay luz, las siluetas se mueven en penumbra como sombras, como los fantasmas del estado, de la ciudad, del país.

Con la presencia de La Catrina se desata la violencia, se genera el enfrentamiento de dos bandos: los pendejosque se quedaron y los cobardesque se fueron. El grupo de actores logra transformar fácilmente la camaradería en tensión y rabia que se refleja en los semblantes, en la danza de gestos endurecidos. ¿Por qué no te quedaste?/¿por qué no te fuiste?/¿Por qué no le hiciste como Marisela?… esto último como referencia a la lucha de Marisela Escobedo, una madre que se convirtió en activista por el asesinato de su hija y que fue ejecutada cuando protestaba frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua en 2010.

Los gritos se vuelven más y más estridentes y furiosos. Gritan hasta que no pueden más y caen al piso como muertos, como los muertos y las muertas de Juárez. Luego la muerte juega con ellos. Tira los dados, dice un número para que a quien le toque el turno relate la peor anécdota de violencia que ha vivido. La Muerte-Catrina se ve triste por ellos, por nosotros. La noche se cierra con recuerdos de familia, una probada de los tacos de la abuelay un baile donde se mezclan actores y espectadores al ritmo de Juanga”.

La puesta en escena cumple con el objetivo de dibujar un retrato de Ciudad Juárez, que si bien muestra algunos contrastes y claroscuros de esa localidad, no logra transmitir la profundidad e importancia de los conflictos relatados. Quizá quienes no viven en ese contexto se quedan en un relato de la ciudad un tanto superficial. La dirección escénica admitiría un trabajo más riguroso en la edición de las historias y en las transiciones de una a otra escena. El resultado en conjunto es congruente con las motivaciones de Vaca 35: la exploración, el diálogo con el entorno y el espectador, en una mirada a la actualidad del país.

 

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Créditos de foto:
1. José Jorge Carreón
2. Raúl Kigra
3. Raúl Kigra
4. Sebastian Kunold

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